lunes, 14 de octubre de 2019

TRUMP Y EL ORIENTE MEDIO

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














 En los medios de comunicación, el análisis de lo que se refiere a política internacional suele estar a cargo de especialistas que deben disponer, o eso es lo que se supone, de conocimientos, conexiones y contactos que les proporcionan información.

 Estos conocimientos y contactos internacionales les permiten, también es una suposición, analizar y extraer conclusiones aparentemente válidas que luego ponen a disposición de los lectores en las columnas de opinión.

Respecto al actual presidente USA, Donald Trump, recuerdo que un reputadísimo comentarista auguró sin el mínimo temor a equivocarse que era absolutamente imposible la elección de semejante personaje para la presidencia de los Estados Unidos. A despecho de tales profecías, Trump es el presidente electo. Respecto a su política en general, la opinión que se difunde a granel en los medios es que es disparatada y muy perjudicial para el mundo.

 A riesgo de equivocarme creo que la política interior de Trump está muy interconectada con la internacional. El proceso que parece deducirse de sus casi cuatro años de presidencia es el de un progresivo aislacionismo.

Ahora se habla de que Obama también fue partidario de retirarse de los problemas militares asumidos por anteriores presidencias. Sin embargo, respecto a la guerra contra el presidente el Assad de Siria, Obama intentó organizar una operación de cobertura aérea a los enemigos del líder sirio que los propios militares y la opinión pública en general echó por tierra.



 Obama quería deponer a el Assad y para ello se disponía a apoyar a grupos de extremistas islámicos de nombres y objetivos extraños, ISIS, DAESH, que más de un comentarista consideraba como grupos creados ex-profeso por la inteligencia norteamericana e israelí. Incluso el fallecido senador McCain, republicano, apoyaba con entusiasmo digno de mejor causa esta intervención. Lo que los militares y gran parte de la ciudadanía entendía es que esa intervención convertiría a la USAF, en el mamporrero de grupos radicalizados que habían cortado y retransmitido a través de internet, el cuello, a, por lo menos un norteamericano.

Amén de otras salvajadas conocidas y voluntariamente olvidadas por los medios norteamericanos y europeos. El malo era, por definición, el presidente el Assad de Siria. Curiosamente el presidente que protegía a los cristianos del país y del que cualquier europeo que viviera en Siria tenía la mejor de las opiniones, sobre todo cuando se comparaba con los grupos que según la prensa europea eran las avanzadillas de la democracia.

Democracia que consistía en la eliminación sistemática y física de cuantos no se sometían al Islam radical que ellos representaban y desde luego la aniquilación de cualquier cristiano que cayera en sus manos. Ese era el sistema prescrito por nuestros democráticos dirigentes para todo un pueblo al que ni conocen, ni les importa.

 Presidente además que contaba con el apoyo de la población siria frente a los desmanes de los grupos terroristas, TERRORISTAS, con mayúsculas, antes comentados.

Y ahora estamos donde estamos. Trump retira tropas de algún remoto lugar y esto facilita la ofensiva turca. Qué malo es Trump. Ahora los kurdos que tenían encerrados a los terroristas del ISIS se verán obligados a soltarlos y estos nos atacarán, etc. Pero no habíamos quedado en que los dirigentes occidentales apoyaban a estos grupos de la primavera árabe contra el Assad. ¿Entonces a qué viene quejarse ahora?

Lo que podemos atisbar de la política de Trump, como he dicho antes, es un progresivo repliegue militar, abandonando los problemas del mundo, o, desde otro punto de vista, quizá evitando crear más problemas de los que ya existen. En todo caso el repliegue lo inició Zapatero cuando dejó tirados a los aliados en Irak. Lo de Zapatero bien, lo de Trump mal.

 Si en lo militar, Trump se retira, en lo económico parece que reintenta el aislacionismo USA. Y ¿por qué no? El desarrollo económico chino se ha debido en su mayor parte al déficit comercial USA con respecto al gigante asiático. Es decir que si USA vendía a China 100.000, China vendía a USA 300.000. En otras palabras, la potencia militar china se está equiparando a la de los USA gracias a este déficit comercial. USA está financiando a su enemigo.

 Además esto da lugar al desempleo para los trabajadores norteamericanos como consecuencia del traslado de grandes empresas al país asiático. Los que se benefician son, como siempre, los especuladores tipo el “lobo de Wall Street”. Individuo este, como el prota de Pretty Woman o el mismo Michel Douglas en Wall Street, elevados todos ellos a la categoría de “ejemplar” a través del cine.

 Bróker, intermediario, especulador, lo que se quiera, cuya triunfo y fortuna personal se asentaban y se asientan en el engaño, la mentira, la venta de acciones sin ningún valor objetivo a ancianos inocentes y sobre todo, triunfo y fortuna que se obtienen gracias a la importación y venta de bienes que producidos en USA costarían 100 y traídos de China cuestan 5. El beneficio para el lobo es evidente, el perjuicio para el ciudadano corriente norteamericano, también. Así pues, parece que Trump pretende recuperar la industria y el comercio interior. Y puede hacerlo, puesto que USA no es una pequeña nación europea, es un Estado continente con extensión territorial, población y materia prima suficiente para el autoabastecimiento y la independencia de los mercados exteriores.

 Probablemente ese sea el programa, la hoja de ruta de Trump. En lo militar, repliegue y que los demás se arreglen con sus problemas. Ejemplo de todo esto parece la negativa a intervenir en Venezuela o los acuerdos que alcanzó con Corea del Norte y ahora con la política militar de retirada en la frontera turca.

 En ese conflicto que se desata tras el abandono USA, quizá Turquía esté equivocándose, porque al repliegue norteamericano parece que sigue el despliegue ruso aliado con la intervención del ejército sirio y tal vez de Irán. El peligro, no obstante, es evidente, y un descalabro no descartable de Turquía podría suponer una nueva andanada invasora de musulmanes hacia el viejo continente a los cuales, la sin par dirigente alemana, abrirá de nuevo las puertas. Además, tenemos, como siempre en esa zona, la posibilidad de que alguno de los contendientes termine por hacer uso de algún sofisticado proyectil atómico. Veremos en qué acaba todo esto.

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