En los medios de comunicación, el análisis de lo que se refiere a política internacional suele estar a cargo de especialistas que deben disponer, o eso es lo que se supone, de conocimientos, conexiones y contactos que les proporcionan información.
Estos conocimientos y contactos internacionales les permiten, también es una suposición, analizar y extraer conclusiones aparentemente válidas que luego ponen a disposición de los lectores en las columnas de opinión.
Respecto al actual presidente USA, Donald Trump, recuerdo que un reputadísimo comentarista auguró sin el mínimo temor a equivocarse que era absolutamente imposible la elección de semejante personaje para la presidencia de los Estados Unidos. A despecho de tales profecías, Trump es el presidente electo. Respecto a su política en general, la opinión que se difunde a granel en los medios es que es disparatada y muy perjudicial para el mundo.
A riesgo de equivocarme creo que la política interior de Trump está muy interconectada con la internacional. El proceso que parece deducirse de sus casi cuatro años de presidencia es el de un progresivo aislacionismo.
Ahora se habla de que Obama también fue partidario de retirarse de los problemas militares asumidos por anteriores presidencias. Sin embargo, respecto a la guerra contra el presidente el Assad de Siria, Obama intentó organizar una operación de cobertura aérea a los enemigos del líder sirio que los propios militares y la opinión pública en general echó por tierra.

